sábado, 30 de julio de 2011

El amor

El teléfono sonó, eras tú,
nada me tenía preparada,
nada me había dicho que esto pasaría.

Nada en el mundo sabía
que ayer dejé de soñarte,
dejé de quererte,
dejé de pensar que perderte
era el fin de mi vida.

Ayer sonó el teléfono,
sonó una, dos, tres veces
y tú del otro lado,
con tu voz rasposa y alta,
con tu voz de enojo que no se acepta,
con tu voz de urgencia,
con tu voz de niño
y yo escuchando, sonriendo,
por fin dije no,
por fin puse alto a tu encanto,
por fin sabes que no soy de ti
ni volveré a serlo, ni estoy para ti.

Ayer por fin Dios me dio el último dolor
extraído por ti, dedicado a ti,
dado por ti.
La última lágrima, el último latido de dolor.

Porque no llegó la culpa,
vino a mí la certeza de lo correcto,
la certeza de quien está en otro lado,
de quien está de mano de Dios,
de quien sabe que haces daño,
de quien no regresa.

El diablo te usó para tentarme
y lograr que diera un paso erróneo,
pero Dios tomó mi mano,Él nunca me suelta,
y me acompañó por el trance del adiós.

Así que ayer oí tu voz y lloré,
lloré porque te ibas de mi corazón
lloré porque no sentí culpa,
porque no temí que no volvieras
porque no importó más lo que era correcto.

Y sé que cerrada está la puerta
porque fue Dios quien puso la llave.

lunes, 25 de julio de 2011

La vida no está sola.

La vida no está sola, tú la acompañas, tú la restauras,
la vida no está sola porque tú nos la diste,
porque tu la creaste.

Nadie sabe mejor que la vida no está sola
que tú, pues tú
eres quien me la devolvió.

Gracias Cristo.

sábado, 16 de julio de 2011

Nadie puede engañarte.

Es curioso que los hombres tratamos de engañar a Dios en la creencia de que no está pendiente del mundo. Creemos que podemos mentir y hacer lo que se nos pegue la gana sin consecuencias y no es cierto. Venía el otro día en el metro pensando en cuanta gente se olvida de Dios (incluido tú que piensas que lo que escribo es de flojera), de cuanta gente se olvida de las cosas que nos enseña y de las reglas que nos impuso para vivir bien y en armonía, olvidamos que su deseo es que sus hijos vivan en paz y armonía. Dios nunca quiso caos y dolor, tampoco el sufrimiento de todos nosotros, no nunca lo quiso. Venía pues en metro mientras la gente corría a sus trabajos, mientras huían de la lluvia que desde la mañana caía, miraba los rostros y en casi ninguno vi un atisbo de felicidad. Al contrario de ellos mi rostro reflejaba alegría porque venía compartiendo con mi Padre celestial y su amor me llenaba, mi rostro reflejaba la paz que me da estar con Él desde temprano. Mirar esos rostros me dio tristeza pues se tratan de engañar a Dios con su supuesta felicidad, con el no lo necesito porque yo puedo y con las acciones malas que hacemos todos los días, vi maravillada como Dios podía verlos pasar y regalarles una sonrisa a través de mi rostro.
No podemos engañar a Dios, Él sabe perfectamente que necesitas y con alegría te lo dará, solamente espera a que tú le dejes entrar en su corazón.
Dios te ama y te espera, tiene los brazos abiertos para recibirte, abrazalo será la mejor experiencia que tengas en tu vida.

viernes, 8 de julio de 2011

La noche

Cuando cae la noche y veo las estrellas salir
sé que Dios nos regala luces para recordar
que él está presente siempre, sólo que no vemos
que su presencia es infinita.
La noche Cae y el cielo brilla,
son la luciérnagas que brillan
para demostrar que en el lugar más oscuro
la luz siempre centellea más.
No dejes que la noche te gane
y sí te gana enciende una luz
porque en esa luz encendida
estará la presencia de Dios.